Para el adulto, el juego puede considerarse un simple momento de descanso, de entretenimiento, de esparcimiento, de recreación o hasta de vicio… pero para el niño, el juego es algo más “serio”: Se trata de un auténtico “trabajo”, de una “ocupación” que le ayudará a ir adquiriendo experiencia, de un aprendizaje que le muestra nuevas y variadas formas de expresarse, de una actividad “ficticia” que lo motivará a integrarse poco a poco a la vida real…

En el juego, el niño siempre “actúa”, se “identifica”, prueba y practica aquellas actividades que tal vez desempeñe en el futuro, y con el juego, como actividad física o como desarrollo del intelecto, puede aprender y asimilar aquellas verdades que irán configurando su personalidad y, en nuestro caso, su vida cristiana.

Es muy importante reconocer que, para la catequesis, el juego no es sólo un momento de “relax”, de “animación” o de “pausa” entre el tema y la tarea… se trata de una actividad muy importante y que no debe omitirse intencionadamente: Así de simple, los niños NECESITAN JUGAR…

Para las edades más tiernas, el juego es algo más espontáneo que programado: los horarios y las reglas no son útiles… pero conforme van creciendo, los niños pueden ir aprendiendo y respetando las normas de cada juego. Nuestra tarea como catequistas consistirá en proporcionarles los materiales y elementos oportunos para favorecer esta actividad.

APRENDER JUGANDO

Ofrecer los mejores materiales y subsidios para el catequista y su ministerio es nuestra prioridad.

Por tal motivo, estamos trabajando en la elaboración de algunos juegos que podrán utilizar, como complemento, en la catequesis infantil. Los juegos que les propondremos tendrán un acertado acercamiento a las edades y niveles de sus interlocutores.

Muy pronto verán la luz nuestras nuevas creaciones… Y así podrán acompañar mejor a sus interlocutores en su proceso de aprendizaje… ¡Aprenderán jugando!